Cuando pagar es un placer

Generalmete cuando adquirimos un producto o somos usuarios de un servicio, la diversión se acaba en cuanto llega el inevitable momento de recibir a “la dolorosa”, leáse: la cuenta o factura…

Pues bien, te cuento que la falta de post del día del ayer no fue causada por un lapsus brutus mío, sino de mi compu preciosa, la cual fue invadida por un virus más letal aún que el de la influenza H1N1. Lo que comenzó como un leve “atarugamiento” culminó con un “imposible ejecutar cualquie aplicación” en cuestión de horas.

Apanicada por la expectativa de no contar con mi acompañante más leal para atender cual debe ser los compromisos laborales más urgentes, tenía varias opciones:

Buscar el servicio “gratuito” de la universidad, y lo de gratis va entre comillas porque demanda de la compra de antiácidos y clases de meditación budista que ayuden a sobrellevar el burocrático servicio, comenzando con un letrero en la puerta que decía: “Oficina cerrada por la visita del gobernador del estado a nuestro campus” ¿Y a mi queeeee? Honestamente me parecia necio el afán de decirle adiós a quien solo le quedan 10 días de gestión y yo y mi compu en la más absoluta angustia… Decidí que mi problema no podía aguantar media hora más de mitin político y busqué otra opción…

Podía probrar cualquiera de los “hospitales” que se han instalado en la zona (seguramente gracias a la amabilidad del personal de campus, la cual suele invitarte a buscar otro lugar), ésta parecía ser una opción lógica por su cercanía, pero había una tercera opción:

Buscar a alguien con quien ya había tratado y me había sacado del atrolladero anteriormente. Definitivamente pagar por algo que puedes obtener gratuitamente podría parecer un error, sin embargo, hace un rato que pasé a recoger la máquina, pagué la cuenta sin chistar ¿por qué?

No pagué porque lograran  extraer toda mi información, formatearan un disco duro, volvieran a cargar la información previamente descontaminada ni porque optimizaran el manejo de memoria virtual… pagué por un BUEN SERVICIO.

Alex (así se llama el dueño del negocio) pospuso ayer su salida a comer para esperarme, escuchó pacientemente la descripción de los síntomas de la enferma, evitó darme un sermón sobre todo lo que hago mal (ese era de ley en la opción gratuita) y se comprometió a arreglarla y entregarla en una hora de entrega convenida.

Hoy por la mañana recibí una llamada para informarme que mi máquina tardaría un par de horas más y para mí eso se agradece pues evitó una vuelta y tiempo inútil de espera. Además utilizó la llamada para ofrecerme un par de “monerías” adicionales y me ratificó que todo estaba en orden con mi máquina de la cual dependo absolutamente para trabajar. ¿Resultado? No sólo me resolvió el problema sino que me tranquilizó ante la posibilidad de perder mi información y además obtuvé un “plus” que sin entenderlo a fondo, me hace creer que mi máquina ahora funciona mejor.

En conclusión, si eres el consumidor, habrá ocasiones en que sea necesario establecer prioridades con respecto a lo que necesitas. Yo no quería gastar dinero, pero la computadora es una herramienta esencial para mi trabajo y resultó que sabía a quien acudir con la certeza de resolver mi problema en los términos que yo necesitaba. Creo que obtuve un valor añadido por mi dinero.

Como proveedor, puedes asegurar la continuidad de tu negocio no por la solución que ofreces, sino por la forma en que atiendes a tu cliente. Entender la necesidad de quien recurre a tu negocio y poder cumplir o sobrepasar las expectativas del cliente son piezas claves para ganar dinero.  No sé si hoy pagué mucho o poco, y seguramente podría obtener un servicio similar en otro lugar. La cuestión es que Alex me ha “salvado” ya en dos ocasiones y eso significa que, en caso de necesitarlo nuevamente, acudiré a su negocio sin pensarlo dos veces. ¿Recomendaría el negocio de Alex? Definitivamente.

Karla Bayly

2 comments for “Cuando pagar es un placer

  1. junio 24, 2009 at 9:39 AM

    Karla,

    Obvio ayer te extrañamos. Aceptado el argumento de por qué lo hiciste (jaja).

    Dos cosas a comentar:

    1) Concluyo nuevamente que siempre tenemos, tiempo y dinero para lo que consideramos importante. A ti no te importo invertir tiempo y dinero para lo que considerabas muy importante. Recuperar tu compu y escribir el Post.

    2) El Servicio al Cliente en un negocio es el camino al crecimiento. Sobre todo a mantenerte en el Largo Plazo. La Publicidad de Boca en Boca es vital. Cuando tienes un negocio y construyes un prestigio ese es la mejor publicidad.

    México es un país que puede salir adelante dando Servicio. Somos excelentes anfitriones. En Servicio creo que somos mejor que los Norteamericanos, sólo que ellos todo lo sistematizan mejor. Si nos capacitamos en ser consistentes en Servicio podemos sacar adelante la empresa.

    Para nuestras Finanzas Personales debemos conocernos a fondo para saber qué es lo verdaderamente importante para nosotros. Eso que no dejaríamos que pasar un día sin que no sirva. Eso hará que concentremos mejor nuestros más valiosos recursos, el tiempo y el dinero.

    Saludos,

    Eloy López.

  2. coachfinanciero
    junio 24, 2009 at 10:41 PM

    Totalmente de acuerdo. Saludos!

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