Cuando uno cree que se las sabe todas…

Comenzar una empresa intentando sortear las olas de la recesión tiene una fuerte dosis de trabajo, estrés, nervios y a veces olvidamos lo que hoy me recordó cierto empresario que esta entrando en mi categoría de Maestros Jedi de los negocios:

Tener tu empresa debe tener una gran dosis de diversión

Así que de regreso a casa no hice sino recordar lo bueno que ha sido el proceso de echar a andar el negocio familiar con la emoción de cada pequeño logro y el aprendizaje de cada uno de los tropiezos.

Se estima que en México alderedor del 98% de las empresas son empresas familiares, así que si estas en el proceso de independizarte, o la crisis ya te independizó a fuerzas, te comparto algunas reflexiones sobre lo que puede echar a perder la diversión en tu negocio. Revísalas y busca aquellos puntos que puedan convertirse en un área de oportunidad:

 

Los mitos de las empresas familiares: O’Malley (fuente: www.ipade.mx)

1. “Ahora que estamos trabajando juntos, nos llevaremos mejor”.

Pensamos que el negocio familiar puede darnos la oportunidad de unir a la familia en una pasión compartida. Nos puede servir como una nueva vía de acceso para la comunicación familiar, una nueva razón para confiar en nuestros parientes. Sin embargo, no siempre las cosas no son de color de rosa, el negocio puede llegar a ser un lugar donde las pasiones se contagien de conflictos y enojos. Un lugar donde la comunicación encuentre su estancamiento y la confianza entre los familiares se desvanezca.

2. “La empresa familiar es una oportunidad para emplear a toda la familia.”

No hay que ser ingenuos, las empresas familiares no hacen milagros. Una relación familiar que desde antes ha sido compleja, difícil y creadora de problemas no puede mejorar por participar en el negocio familiar. De hecho, la empresa familiar puede convertir una buena relación en una mala y una mala relación en una pésima.

3. “Se pueden mantener separados los asuntos de la empresa en la empresa y los asuntos de la familia en la familia.”

En una empresa familiar existen varias personas que intervienen y complican la toma de decisiones. Están los miembros no familiares del negocio, miembros familiares del negocio y los familiares que opinan del negocio sin tener ingerencia directa en él. Con tantos intereses revueltos, es imposible separar a la familia del negocio.

4. “No me importa lo que otros miembros de la familia piensen”.

Esto es así porque muchas veces las necesidades del negocio no se identifican con lo que cada uno de los miembros de la familia quieren para sí mismos. Además, es muy difícil que cada uno de los miembros de la familia reciba una compensación justa y equitativa. Siempre están sujetos a comparaciones e inconformidades.

5. “La empresa familiar siempre es un lugar con un ambiente cálido amigable y seguro.”

En un negocio familiar lo primero que hay que hacer es enfrentar nuestra vida familiar ya que esta se proyectará en el negocio. Si uno es feliz en la familia entonces podrá ser feliz en el negocio. Si uno no es reconocido en la familia, difícilmente se le reconocerá en el negocio. Si sientes arrepentimiento por trabajar en el negocio, entonces cometiste el error de trabajar ahí.

6. “No debes de decir te quiero mucho en el trabajo.”

Si la relación familiar fuera del negocio es mala, hay que tener cuidado, pues dentro del negocio será nefasta. Los padres deben ser conscientes que no siempre son los mentores indicados para sus hijos en su formación profesional. Si los padres no pueden hacer notar los errores que cometen los hijos dentro del negocio, si no les pueden reconocer sus aciertos, si no les pueden decir te quiero, entonces no es conveniente que los contraten.

7. “No te quedes con nada, yo acepto la crítica.”

Unirse al negocio familiar es como casarse: no resuelve nada. Los negocios familiares están llenos de sentimientos encontrados, llenos de falso sentimentalismo generador de rencores, de leyes implícitas que deterioran la convivencia personal y profesional, por ejemplo:

a) “Di lo que quieras siempre y cuando sea lo que quiero oír.

b) “Di lo que quieras pero piensa lo que dices.”

c) “Cuando te separes de tu esposa te separarás del negocio.”

d) “Nadie cobra antes que el jefe.”

8. “No me importa lo que le pase a la empresa sólo quiero que mis hijos sean felices.”

Se deben considerar tanto las capacidades de los miembros de la familia y las prioridades del negocio. No todos los miembros de la familia tienen las mismas capacidades. Es importante que en el negocio familiar se tenga la suficiente sangre fría para elegir qué miembros de la familia han de colaborar en la empresa. Por ejemplo, el padre debe de tomar en cuenta para contratar a sus hijos:

a) Si tienen la capacidad para el puesto

b) Si los hijos quieren participar en el negocio.

c) ¿Se contrataría si no fuera pariente?

d) Si fuera despedido, ¿la relación permanecería intacta?

9. “Me retiraré en unos meses.”

Para cuestiones de la sucesión hay que hacer ver a los hijos que el negocio no es ni un premio ni tampoco una mina de oro. Pensar que el negocio es una recompensa genera un ambiente hostil de absurda competencia. Los hijos se impacientan porque quieren resultados fáciles y ganancias abundantes, para ellos la paciencia es una característica indispensable. Las ganancias son primero para los padres, luego ya habrá ganancias para los hijos. Cuando algún miembro de la familia ambiciona quedarse con el negocio, es el momento perfecto para mandar su currículo a otra empresa y dejar atrás al negocio familiar.

10. “Tengo que trabajar aquí, no tengo otra alternativa.”

Quien piense en trabajar en una empresa familiar debe de desechar las siguientes razones:

a) Porque quiero reiniciar mi relación con mis familiares.

b) Es que mis padres me necesitan.

c) Mis padres me han dado tanto que les debo, al menos, trabajar con ellos.

Quien piense en trabajar en una empresa familiar debe de buscar algunas razones como las siguientes:

a) ¡Me encanta el negocio!

b) ¡Quiero ser parte de él!

11. “¿Lo quieres por escrito? Entonces no me quieres.”

Llegar a un acuerdo con algún familiar y no ponerlo por escrito es acordar en que en un futuro habrá desacuerdos. En los negocios familiares hay que poner de relieve constantemente que no se debe hablar de problemas familiares.

Karla Bayly

4 comments for “Cuando uno cree que se las sabe todas…

  1. Hluot Firthunands
    junio 19, 2009 at 1:32 AM

    Hola:
    Interesante punto de vista, en mi caso los hijos ayudabamos a mis padres pero nunca tomamos desiciones.
    El acuerdo, el fin ultimo y principal de TODO lo que haciamos TODOS era trabajar para el beneficio de todos y asi salimos adelante como familia.
    Pero bueno, una micro empresa (como la nuestra) no es lo mismo que una mediana o una grande.
    Saludos
    Hluot Firthunands

  2. junio 19, 2009 at 11:58 AM

    Karla,

    Buen tema sobre la mesa. Tengo 38 años. Más de 20 de ser mi propio jefe. He dedicado gran parte de mi vida a trabajar en familia. Primero lo hice para mis hermanos, para mi mamá; desde el 95 tengo mi Despacho de Seguros y siempre he trabajado con mi esposa. Con altas y bajas pero creo que hemos sabido salir. En ocasiones he tenido que contratar a familiares (de hecho muchas veces) principalmente por la confianza; a servido, pero he perdido de vista que también deben tener ciertas habilidades que aporten al negocio, no sólo que sean familia.

    En la escuela tomé un Topico sobre Empresas Familiares. Llego a la conclusión de que las recomendaciones más básicas, como las que diste hoy, las dejamos pasar y eso no ayuda mucho al crecimiento de la empresa. Despues nos preguntamos por qué las cosas no salen bien.

    Saludos,

    Eloy López.

  3. junio 19, 2009 at 1:03 PM

    Hola Karla!

    ¡Qué buen artículo (y blog)! Di con él por “casualidad” y me parece muy bueno lo que estás haciendo. Yo estoy como instructor en la incubadora de negocios del TEC-CEM (y estoy en el proceso de mudarme a Querétaro) y el tema de las empresas familiares es cosa de todos los días.

    Yo desde pequeño viví en un entorno de empresa familiar y ahora estamos viviendo el primer cambio generacional, además de que cada uno de mis hermanos tenemos nuestro negocio independiente. Es una buena aventura y sin duda, ¡no lo cambiaría por nada del mundo!

  4. coachfinanciero
    junio 19, 2009 at 9:08 PM

    Hluot: Creo que no es el tamaño de la empresa sino objetivos y metas comunes como familia como tú bien dices “todos trabajando por el bien de todos”.

    Eloy: Tienes razón. Hace un rato mi esposo y yo comentábamos como al final del día todo termina enfocándose en lo más sencillo y es difícil separarnos como personas de nuestra forma de hacer negocio.

    Marco: Pues resultamos colegas 🙂 Parece que muy pronto nos veremos entonces x acá. Será un gusto.

    Excelente fin de semana!

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