¿Cómo ser un Bon Vivant Frugal?

  • Pronunciación:  [ˌbom.bi.ˈβan] (AFI)
  • Etimología: Del francés bon, “buen” y “vivant“, “vividor”.

En tiempos de ahorro y austeridad tengo excelentes noticias para ustedes, amantes de la buena vida. La buena mesa y la buena bebida no están peleadas con la economía, todo es cuestión de inteligencia.

Mi esposo y yo nos declaramos amantes del vino y la buena mesa. Nada es más agradable que una reunión entre amigos donde hemos cocinado algo no necesariamente caro, pero sí fuera de lo cotidiano, todo ello acompañado de un buen vino. Durante estos años hemos coleccionado algunos trucos que nos permiten mantener la afición sin dar al traste con nuestra economía. He aquí algunos consejos para convertirse en el Bon Vivant Frugal:

El amante del buen vino sabe que el precio no necesariamente está ligado a lo bueno del caldo (forma de denominar al vino). Frecuentemente estás pagando la popularidad de la etiqueta o ayudando al prestigio del sommelier. Si dudas, pregúntale a Roberto Morán en El Camino Amarillo.

Es un error frecuente ordenar un vino caro y pretencioso en un restaurant, algo así como el “prepo” que pide la botella más cara en el antro para impresionar a su “date”. El Bon Vivant Frugal sabe que el restaurant puede llegar a triplicar el precio de la botella para ofrecerla dentro de su carta de vinos y utiliza la siguiente lógica:

  • Si me cobran $300 por una botella, seguramente se vende afuera en $100, es decir se pagará un sobreprecio de $200 que puede no representar mucho de la cuenta, pero si quiero tomar un vino cuyo precio en tienda es de $400 podría terminar pagando un sobreprecio considerable.
  • ¿Solución? Si tu vino preferido cuesta más de $300 en tienda, llévalo tu mismo(a). El costo del descorche nunca igualará el sobreprecio del restaurant. Si vives al pendiente de lo que los demás piensen de ti ¡alégratre! Serás percibido como una persona conocedora que no se arriesga a no encontrar ahí su vino predilecto.
  • El buen maridaje no se trata de un concurso entre vino y comida. Una magnífica comida no necesita de un vino espectacular.

Algo más, el Bon Vivant Frugal sabe que los vinos caros se toman en casa y son servidos en un juego de buenas copas cuya finalidad es mejorar el gusto del vino.

Como todo consumidor inteligente, el Bon Vivant Frugal busca la relación precio/calidad. Asimismo no teme a probar vinos jóvenes y desconocidos que son comercializados a un excelente precio de introducción y que después, una vez que se “aclienten”, se volverán casi impagables. Así que si alguien cuestiona tu elección de vino, siempre puedes recurrir a este poderoso argumento.

Procura comprar a un importador directo. El ahorro que representa no comprar en los canales establecidos justifica la compra x caja (6 o 12 botellas). Estos importadores buscan bodegas de calidad y poca penetración en el mercado lo que les permite manejar precios bastante atractivos. El Bon Vivant Frugal sabe que sus amistades quedarán gratamente impresionadas cuando ofrezca un vino traído “exclusivamente” para clientes selectos como él/ella.

El maridaje es importantísimo para elevar la percepción del vino. Una buena mezcla entre comida y bebida resulta en el éxito social del Bon Vivant Frugal, por lo que éste inteligente personaje organiza reuniones tipo queso, pan y vino utilizando quesos artesanales producidos en su región (nada de quesos industriales de uso rudo, léase: para quesadillas)

Un vino joven y económico puede mejorar sustancialmente su percepción de calidad al ser decantado por lo que el Bon Vivant Frugal utiliza un decantador que le permite acelerar el proceso de oxigenación del vino que además se convierte en un ritual de la reunión que nunca deja de sorprender a los amigos No-Bon-Vivants.

¿Cuál es el mejor vino? El mejor vino es el que a cada uno de nosotros nos agrada sin importar tipo de uva, región o precio.

Los NUNCAS del Bon Vivant Frugal

  1. Jamás, jamás, ¡jamás! utiliza vasos deshechables para servir vino.
  2. No compra vinos de tetrapack o en envases de galón ni para cocinar. 
  3. Sospecha de todo vino importado cuyo precio esté por debajo de $50. Un vino que pagó transporte, aduanas, impuestos de importación e impuestos suntuarios y que puede ser comercializado a este precio le hace preguntarse al Bon-Vivant Frugal ¿será ésto vino?

Estoy convencida de que una sana relación con el dinero no se basa en la autoflagelación ni en la tacañería, sino en definir prioridades y llevar a cabo aquello que sea necesario para disfrutar la vida y al mismo tiempo lograr las metas financieras de cada uno de nosotros, así que, dentro de nuestro presupuesto y prioridades ¡vivamos la buena vida!

¡Feliz fin de semana!

Karla Bayly

2 comments for “¿Cómo ser un Bon Vivant Frugal?

  1. agosto 22, 2009 at 4:14 PM

    Bon Vivant Frugal es un termino que no he escuchado… ?? pero el articulo viene a refrescar lo rico que es la comida con un vino agradable… la economia para este tipo de consumidores por lo regular no les permite demasiado pensar en si gastan mucho o poco…

  2. JEAN
    mayo 26, 2011 at 4:28 PM

    bon vivant..termino que escuche por 1era vez en buenos aires…interesante articulo.
    slds.

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