Cuando el dinero se convierte en control

Hablar de pesos, pesitos y pesotes es para la mayoría de los latinos un mega tabú. Con nuestra familia, amigos y pareja podemos hablar de todo (y miren que cuando digo de todo, es porque he escuchado cada cosa…) pero de dinero nomás no, apenas sale el tema y ya nos sentimos incómodos.

Dinero como medio de control

Dinero como medio de control

Una de las explicaciones que dan los psicólogos y sociólogos especialistas en el tema es la siguiente:

El dinero tiene connotaciones de poder

Tal vez parezca muy obvio decirlo así con una frase, pero cuando lo aplicamos a nuestras relaciones “pega” más fuerte ¿por qué? Porque estamos acostumbrados a que quien maneja el dinero toma las decisiones. ¿Cuántas parejas conoces en que la señora no toma la decisión sobre si tapizar o no la sala porque le tiene que preguntar a su señor? Y ojo, no estamos hablando de preguntarle si hay o no hay dinero (que en teoría tampoco debería de ser porque en una relación de pareja ambos conocen exactamente cuánto hay en las arcas y cuáles son las prioridades) sino para pedirle permiso de mejorar unos sillones en los que ambos se van a  sentar.

Y si llevamos el tema a la empresa familiar, les puedo ennumerar casos y casos en que es el abuelito quien dice cuándo y a dónde son las vacaciones familiares que incluyen a nueras, yernos y nietos ¿por qué? Porque el dinero sale de su bolsa ¿Y si a los nietos ya les aburren las aguas termales? ¡Ni hablar! El que paga manda y los demás se aguantan.

¿Qué pasa cuando la señora manda a tapizar los sillones sin preguntar o el nieto se rebela y no va a la vacación? No importa que tan bonita se vea la sala o que tan bien se la pasó el puberto en cualquier otro lado, viene la ganancia secundaria: La culpa. Y es que, ay, la culpa es tan difícil de evitar… y tan fácil de gozar.

Entonces convertimos el dinero en un arma que da poder al que lo controla y convierte en víctima digna de culpa y resentimiento a quien no lo controla, basando nuestras relaciones de familia o de pareja en contratos (tú das y yo gasto). Sucede en cosas tan simples como en el sillón renovado o en el papá que paga la boda pero solo si se maneja su lista de invitados el licor que prefiere y la música de su época, cuando en realidad el ofrecimiento de ayudar para la boda era ese, ayudar y no imponer.

¿Están todas la relaciones basadas en contratos de poder/dinero? Afortunadamente no. Así como hay papás que dan el dinero, y digo dar en lo que dar significa (donar, desprenderse) también hay parejas que entienden que el dinero es un instrumento que facilita cosas y el poder no está en quién gane más, quien lo administre o quien tome las decisiones grandes, y perdón, pero aquí me tengo que detener, porque cuando las mujeres decimos que nosotras sí controlamos el dinero a veces nos referimos en que controlamos cuánto le ponemos de gasolina al coche y si nos hacemos tinte y corte o solo el corte, pero el “mareado” es el que dice cuánto se gasta en las vacaciones y con quien se contratan los seguros de vida ¿decisiones diarias o decisiones relevantes?

Podríamos resumir diciendo que la democracía (que significa el poder del pueblo) empieza en la propia casa, donde ambas partes pueden tomar el control del dinero y no importa si es sólo uno quien lo genera o alguien gana más que el otro, es una relación en donde se logran consensos y acuerdos en base a prioridades establecidas de común acuerdo.

Y al final de día ¿a mi de qué me sirve saber si me controlan, controlo o estoy libre del control? Ahhhh! Porque igual que cuando nos ponemos a dieta y nos pellizcan por todo el cuerpo con el “gordómetro” para conocer nuestra cruda realidad, es preciso que cada uno de nosotros, interesados en tener una sana relación con el dinero (que de eso se trata el blog si es que te saltaste el encabezado) nos autoexaminemos y podamos responder:

¿Sufro o ejerzo controlitis mediante el dinero?

Karla Bayly

6 comments for “Cuando el dinero se convierte en control

  1. sangarser
    julio 29, 2009 at 1:05 AM

    Muchas gracias Karla:

    Me acabo de dar cuenta que estoy ejerciendo ese control, aunque quisiera decir algo a mi favor, lo hago de manera responsable, no es por poder. De alguna forma es un rol que en algún momento me tocó jugar tal vez de manera inconciente. Lo que es un hecho es que me falta comunicación con mi pareja en este sentido y trataré de ampliar ese canal.

    Por otro lado, esto de la comunicación y sobretodo cuando las dos personas trabajan tiene que ser en ambos sentidos, es decir, tanto el hombre como la mujer tienen que poner sobre la mesa (o sobre un mismo archivo de excel), tanto ingresos y como gastos, ¿estás de acuerdo?

    Felicidades por este post, me hizo reflexionar mucho y me cayeron varios veintes

  2. julio 29, 2009 at 10:34 AM

    Karla,

    Siempre con temas interesantes y a la vez un poco complicados de abordar a la primera. Es muy cierto eso de que el dinero se relaciona con el poder; en los gobiernos por ejemplo el que tiene el dinero intenta controlar a los demás, ahí tenemos a E.U. Me concentrare sólo en la familia.

    Creo que es una situación de psicológica eso del poder. Si sentimos que tenemos poder queremos usarlo ante los demás. No importa con quién sea. El poder da cierto control sobre las cosas. Si no tenemos cierto nivel de seguridad personal nos podemos marear con cierto nivel de poder.

    Creo que eso de controlar es un sentido profundo de inseguridad. De que el otro haga lo que yo quiero; someterlo aunque sea de forma inconciente, sin importar si es mi esposa(o), hijo(a), nietos o incluso nuestros propios padres cuando ya son adultos-mayores.

    Siempre que sentimos que alguien depende de nosotros queremos ejercer cierto nivel de control.

    Estaría bien que dieras ciertos puntos clave para poder lidiar con esas situaciones tan complejas como las relaciones humanas.

    Yo, que me especializo en asesorar a familias, me reúno muy seguido con la pareja para definir ciertas situaciones y veo que el hombre todavía tiene la imagen de ser el proveedor, y que muchas veces me toca asesorarlo para que le dé un valor al trabajo que realiza la mujer si ella se dedica “sólo al hogar”; la ve como su dependiente económica y no la percibe como su apoyo.

    En fin muy buen tema.

    Saludos,

    Eloy López.

    P.D. gracias por tu colaboración, la publicaré mañana.

  3. julio 29, 2009 at 2:39 PM

    Karla excelente, me vinieron a la mente muchas personas, situaciones, amigos.

    Que difícil es hablar de dinero, y todo lo que lleva esa cosa necesaria para vivir.

    Ahora que vendía mi casa vi de todo, la mujer con el marido, ella la del dinero opinando sobre condiciones y él solo sintiendo la casa. La mujer que iba y decía le voy a decir a mi marido. La mamá viendo a la hija con cara de enojo, la mamá preguntando sobre los techos y la hija enamorada de la casa.

    Pero me acorde de una amiga que su mamá la controla tanto que la hace sentir mal, la hace hacer cosas que ella no quiere o no entran en sus planes. Le ayuda a pagar la renta, pero “Tienes que hacer esto o no…” es una manipulación terrible, y mira que quiero mucho a su mamá pero la manipulación me parece horrible.

    Trabajo en una empresa familiar, y he visto al Papá, mi jefe ordenar la vida de todos, ¿Qué mi trabajo no vale? ¿Le debo explicaciones de mi vida financiera? No claro que no, y con su familia directa funciona así, él dice la ultima palabra.

    Por suerte en mi casa me enseñaron a no presumir el dinero, a no decir cuanto gano, o cómo me lo gasto.

    Gracias por este post, es en verdad bueno.

    Saludos

  4. coachfinanciero
    julio 29, 2009 at 11:05 PM

    Gracias por los comentarios. Confieso que este tema es el que me motivó a entrar al coaching financiero. Simplemente me aburrí de estar en tanto desayuno escuchando a señoras quejarse sin hacer nada o, más bien, disfrutando de la culpa y gozando de la empatía de víctima ¡Caramba! La vida es solo una (muy a la Mónica Naranjo) y no vale la pena estar victimando o dejarse víctimar por algo tan trivial como el dinero. Abrazos!

  5. agosto 4, 2009 at 11:36 PM

    Hace algunos años fui voluntaria en una agrupación que atiende casos de violencia física y sexual contra las mujeres. En los estratos sociales bajos la violencia física es la más común , pero en los estratos medios y altos se ejerce la violencia económica. Lo más común era que las señoras se quejaran de que les quitarán las tarjetas de crédito o que les recortarán el gasto, y las señoras se paralizaban del terror y no sabian que hacer.
    Ocurría algo así como el síndrome de Estocolmo, donde los abusados/secuestrados empezaban a empatizar con sus abusadores y hasta creían que tenían razón en sus acciones.
    Siempre me ha sorprendido mucho la dependencia y codependencia que el dinero….más bien el no tener dinero crea en las personas.
    Y no es tanto culpa de los hombres, porque las mujeres también tenemos responsabilidad por permitir que estos roles se perpetuen.

  6. agosto 5, 2009 at 8:43 PM

    De acuerdo contigo Makahui. Imagino las cosas que habrás visto :-(. Un abrazo!

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