Yo no voy a las ventas nocturnas

Ir a una venta nocturna pensando que va a ir uno a “ahorrar” es mentirse a uno mismo. Para algunas personas, ir a una venta nocturna es igual a ir a gastar lo que no se sabe si se podrá pagar, en artículos que no siempre se necesitan.

Escribo este post desde la oscuridad de los que nunca se han desvelado comprando. Al parecer el atractivo consiste en tomar alguna(s) copa(s) de vino de cortesía y escuchar música en vivo, algo así como asesinar tu tranquilidad financiera en un estado muy festivo, eso sí.

Dado que se avecinan las ofertas de verano, he aquí algunas preguntas que te pueden ayudar a hacer de tu próxima venta nocturna un cúmulo de compras inteligentes:

  • ¿Voy a la venta nocturna porque necesito comprar algo o porque no tengo algo mejor que hacer? No se trata de ir a pasear sino de adquirir algún producto necesario bajo la premisa de aprovechar una buena oportunidad de compra.
  • Si necesito comprar algo ¿he comparado precios? ¿es ése el mejor lugar para comprar? Previo a la tan esperada cita, un comprador inteligente verificará precios en diferentes almacenes.
  • ¿Puedo conseguir éste artículo más barato en otro lugar y, además, sin desvelarme? Definitivamente el sacrificar horas de sueño deambulando por un lugar lleno de gente no es lo mío. Gastar y desvelarme esta más asociado a salir a cenar a algún lugar bonito con mi esposo en donde podamos platicar.
  • ¿Tengo un límite de gasto establecido? ¿Cómo sabré que he alcanzado dicho límite? Ir a un evento de este tipo sin un presupuesto establecido es casi como aventarse de un avión sin paracaídas. Saber la cantidad que puedo disponer para las compras y firmar con la tranquilidad de que podrá pagarse hacen de un comprador impulsivo, un consumidor preparado.
  • 20% en monedero electrónico ¿es eso una oferta o un gancho para regresar a comprar otras cosas que no necesito en la próxima venta nocturna? El dinero que no es dinero en realidad es sinónimo de esclavitud. Las tiendas te “obligan” a regresar sin darte la opción de elegir el lugar de tu próxima compra.
  • ¿Cuánto le cuesta a la tienda el vino de cortesía que los compradores se pelean? Bueno, ésta te la puedo contestar yo: cada copa que te tomas, le cuesta a la tienda, en promedio, $5 pesos. Con una inversión de $15 pesos la tienda se asegura de que el estado etílico le ayude a sus clientes consentidos a firmar con singular alegría.
  • ¿Compro lo que quiero o lo que encuentro? Mi experta en ventas nocturnas tiene un cúmulo de anécdotas divertidas  sobre el como arrebatarse un sweter con otra “dama” o encontrar un pantalón talla X entre decenas de prendas amontonadas, para terminar comprando lo que sea a un precio que no querías pagar.
  • Regalos de bodas a más meses sin intereses de lo que durará el matrimonio. Sé que es cruel, pero ésta sí es toda una anécdota de la vida real.

Una venta nocturna puede ser todo un “happening” siempre y cuando te acompañen un objetivo de compra y un presupuesto establecido. Tal vez sería interesante aprovechar las ventas nocturnas por internet.

¿Existen otras razones para ir a las ventas nocturnas?

Karla Bayly

3 comments for “Yo no voy a las ventas nocturnas

  1. agosto 17, 2009 at 3:26 PM

    Hola Karla!
    Aun recuerdo no hace mucho, cuando me dejaba llevar por el Oasis de las Ventas nocturnas… muy pronto me daba cuenta que no eran Oasis sino trampas para osos muy bien camufledas y que costaban mucho soltarse de ellas. De esto he aprendido varias cosas y no todas tan negativas:
    1. Las ventas nocturnas son buenas si vas a adquirir algo que VERDADERAMENTE necesites (aqui quedan fuera ropa, zapatos, juguetes y tantas cosas mas que analizandolas detenidamente no son adquisiciones de vida o muerte) y aqui pongo de ejemplo que gracias a estas he adquirido cosas que en otra vida hubiera sido imposible comprar: mi lavadora, mi secadora, una television nueva cuando la otra definitivamente paso a mejor vida, y mi comedor con todo y buffet. Todos a excelentes precios despues de una concienzuda comparacion con otras mueblerias, y checando que fuera realmente a meses sin intereses y no a pagos con interes fijo lo cual es COMPLETAMENTE otra cosa.
    2. El monedero electronico he descubierto que es de gran utilidad cuando en verdad lo utilizas tal como es, y sin endrogarte con algo mas caro de lo que tienes en el. Asi, he adquirido con el dichoso monedero: Una pijama para mi marido, unos pantalones de mezclilla, las mochilas de mis hijas y todo usando la totalidad del mismo. No es que gaste tanto en la venta nocturna, sino que aprendo a administrar lo que obtengo del monedero y lo guardo para asi usarlo en el momento oportuno. Y como el monedero no tiene caducidad…
    3. No beber NUNCA y por ningun motivo bebidas alcoholicas estando de shopping. No vaya ser la de mala que la cruda me cueste mas que la copa de $5.00 pesos.
    3. Tienes razon: siempre ir con la mente que si hago ese gasto es por que lo tengo de tiempo atras contemplado, y con la conciencia de que podremos pagarlo en tiempo. Conocer los limites.
    4. Sucede que a veces y para no ir ese dia a volverme loca con el gentio, algunos almacenes te permiten un dia antes apartar tu compra para el dia siguiente llegar temprano solo a firmar y bye! que los demas se hagan bolas. ¡Que flojera andar paseando entre gente gritona, empleados que no te pelan y el caos en su maxima expresion!
    Ojala todos tuvieran la misma manera de ver las cosas como tu las expones, porque desgraciadamente vivimos en una sociedad donde “firme ahora y endrogese para siempre” suele ser el pan nuestro de cada dia de muchas familias mexicanas.
    Saludos!

  2. Héctor Corona
    agosto 22, 2009 at 11:08 AM

    En contraste con lo que se plantea en este artículo, en mi caso YO SÍ VOY A LAS VENTAS NOCTURNAS. De hecho me preparo con toda anticipación particularmente para las que se ofrecen antes de la Navidad y también tengo mis muy buenas razones siguiendo ciertas reglas:

    1. Encuentro en ellas la mayoría de los productos que necesito a un precio mucho mejor que si los hubiera adquirido meses atrás. Cuando el producto aumenta significativamente antes de la venta ya no lo adquiero o lo sustituyó por otro.

    2. Los meses sin intereres ayudan para ir pagando tranquilamente el o los producto(s) adquiridos, pero si podemos hacer la liquidación en una sola exhibición nadie nos presiona para no hacerlo. En mi caso voy adelantando los pagos cada vez que puedo o pago todo tan pronto tengo un dinero extra.

    3. En caso de tomar el vino ofertado, sólo admito una copa para no perder la cabeza ante la euforia del momento.

    4. Voy un día antes para apartar mis productos o temprano el día de la venta cuando todavía hay poca gente en el almacen de manera que pueda encontrar los productos que requiero sin aglomeraciones. Así se consiguen más fácilmente las tallas, colores, texturas etc. que uno busca y se puede salir rápidamente de la tienda para evitar las tentaciones.

    5. Ponerse un límite de endeudamiento muy por debajo del que la casa comercial nos ha otorgado. Recuerdo que un conocido almacen de prestigo en México me aumentó el límite de credito a $250,000 pesos. Fui a servicio a clientes y lo bajé a algo más razonable ($50,000 pesos). Claro que si ganará lo que algunos ejecutivos o funcionarios gubernamentales obtienen, quizás hasta aumentaría ese límite, pero todos debemos ser realistas de nuestras posibilidades.

    La verdad recomiendo ampliamente ese tipo de ventas, siempre y cuando se esté consciente de que el crédito que se nos otorga es un instrumento de financiamiento que se debe liquidar a tiempo. En ellas he comprado muchos productos y regalos para mi hogar y para mis seres queridos. De hecho ya desde ahora estoy preparando la lista de lo que compraré si la vida me lo permite en las próximas ventas nocturnas que habrá en noviembre y diciembre de este año en los almacenes de prestigio de nuestro país. Mientras tanto las compras a meses que hice el año pasado ya han sido liquidadas o están en proceso de ser pagadas en su totalidad. Nada que temer.

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