Y después de mi… ¿quién?

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Aproximadamente 98% de las empresas en México son familiares (y porcentajes similares en el resto de América Latina). Lo anterior significa que la familia del fundador del negocio sigue en control del mismo ocupando uno o más puestos directivos e incluye desde empresas muy respetadas hasta tu negocio.

Uno de los grandes temas que ocupan a la empresa familiar radica en la necesidad de garantizar la sobrevivencia de ésta ante el cambio de estafeta, ya que muchas empresas fracasan cuando la nueva generación de la familia toma el control y hace las cosas de forma diferente (o quizá peor: de la misma forma) en que lo hacía el fundador sin adaptarse a los cambios del mercado o la industria.

¿Has logrado mantener a flote tu negocio a pesar de la crisis? Tal vez sea tiempo de pensar en su futuro. Al igual que te esfuerzas por mantener a los clientes, el flujo de efectivo y la relación con los inversionistas, es tiempo de pensar ¿qué será de mi negocio cuando yo no quiera/pueda estar a cargo?

Los expertos opinan que nunca es demasiado pronto para formar al sucesor, así que aconsejan “enamorar” a tus herederos del negocio. No es “a fuerzas”, no es que no puedan tener otra opción, pero coincidirás conmigo en que nadie puede amar lo que no conoce.

Una vez que has logrado captar el interés de tu posible sucesor conviene hacer el difícil ejercicio de dejar a un lado los sentimientos para contestar la pregunta ¿es capaz de hacerlo? Y ojo, aquí no se trata de tachar a nadie de inútil, sino de que cada persona tenemos diferentes habilidades y talentos. Mientras muchas habilidades pueden ser desarrolladas gracias al estudio y la práctica, hay talentos que no se dan en maceta.

De lo anterior trata la siguiente fase y aquí radica la importancia de la prevención y la planeación anticipada: ¡desarrolla las habilidades de tu sucesor! No es lo mismo tomar algunos años para hacer una maestría o ganar experiencia trabajando en otra empresa que encontrarte de un día para otro con que “te toca” sacar el negocio adelante.

Contar con lo que se conoce como el “protocolo familiar” ayuda a tener las reglas de la familia-negocio por escrito, definir lo que se espera de cada puesto o función y lo que se tiene que cumplir para desempeñarlo. Las reglas claras evitan el “dedazo” o el “me lo merezco por ser bonito/a” al mismo tiempo que ayuda a dejar los problemas del negocio en el negocio sin dañar las relaciones como familia.

El último paso podríamos llamarlo “vive y deja vivir”. Una vez que te retiraste ¡hazlo! Un dolor de cabeza para cualquier negocio es el doble liderazgo o algo así como: tenemos un director, pero lo que dice el patrón (fundador) es lo que en realidad cuenta, así las cosas ¿qué tipo de liderazgo puede ejercer tu sucesor?

Los cambios en la economía nos están enseñando que ser empleado es una figura cada vez más riesgosa (por la poca cantidad de empleos y la poca seguridad de una plaza de largo tiempo) y que la mejor manera de salir adelante consistirá en depender de nosotros mismos para salir adelante nos solo financieramente sino profesionalmente. Si vas a luchar y arriesgar por mantener tu negocio o empresa ¿no quisieras que ésta perdure a través de las generaciones?

Karla Bayly

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2 comments for “Y después de mi… ¿quién?

  1. Hluot Firthunands
    diciembre 1, 2009 at 10:06 AM

    Hola:

    Mi madre tiene una pasteleria y sueña con que alguno de sus hijos siga con el negocio. Pero tenemos problemas porque quienes estan interesados en el negocio nunca fueron instruidos en el arte de los pasteles y quienes si fueron instruidos, no tienen interes.

    Yo espero que en los proximos 5 años podamos arreglar el asunto.

    Saludos

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