Cuando hablar de dinero te pone mal

enojada2¿Alguna vez el tema de dinero te ha puesto de mal humor? Probablemente sí. Cuando no podemos comprar lo que deseamos o tenemos que destinar nuestro ahorro para cubrir algún imprevisto es normal que ocurra, pero ¿qué pasa cuando invariablemente la sola mención de pesos y centavos nos pone mal?

Ya he platicado aquí que ser madre de La Diva y del Mini-Galán me ha llevado a muchos sitios. Desafortunadamente, hace meses, uno de esos sitios fue la oficina de la consejera escolar. No anotaré autogol entrando en detalles pero sí voy a platicar sobre un cartel que pudo encantarme y que junto a una cara de berrinche preguntaba ¿por qué estoy enojado?

El enojo es una reacción fisiológica normal y su objetivo es enviar al cuerpo las señales que nos ponen alerta y nos preparan para luchar. También puede ser la expresión de otros sentimientos que nos cuesta identificar y/o expresar. Esto no es solo cuestión de niños, sino que en la adultez no son pocas veces en las que perdemos el control porque no aprendimos cómo expresar la forma en que nos sentimos.

¿Enojo y Dinero? Por supuesto que van de la mano. Basta con recorrer algunos blogs de finanzas personales para encontrarte con comentarios del tipo: “¿Cómo creen que se puede ahorrar con mi salario?” O “¿De qué sirve planear para la vejez si me puedo morir mañana?” O quizá “Usted no sabe nada de la situación por la que atraviesa el país ¡hay crisis!” y una de mis favoritas “El gobierno y los ricos tienen la culpa de todos nuestros males”

¿Qué sentimientos se esconden detrás del enojo? Algunos de sus detonadores son: Miedo, Inseguridad, Pena, Frustración, Culpa, Tristeza, etc.

¿Y de qué me sirve identificar el sentimiento detrás del enojo? Sirve y de mucho. Nadie logra ahorrar o aprender a invertir desde el enojo. Pero si encuentro que es la inseguridad o el miedo de aprender algo nuevo o cambiar mis hábitos, entonces ya tienes material con el cual trabajar. ¿Fácil? No. Pero tampoco imposible.

Sabemos que no somos capaces de controlar aquello que no conocemos. Identificar nuestros sentimientos ayuda a salir del “Las cosas no funcionan porque…” y nos llevan al “¿Cómo puedo hacer que las cosas funcionen?

Si alguna vez has estado en esta situación puedes probar a hacer este ejercicio:

  1. Comienza por darte permiso de estar enojado. Increíblemente nos es fácil justificar el enojo de otros pero no nos lo permitimos a nosotros mismos y dejamos el enojo “atorado”. De ahí se derivan problemas estomacales, dolores de cabeza y hasta depresión o ansiedad.
  2. Escribe en forma de lista todo lo que te enoja acerca de una situación en particular. Haz la lista tan extensa como sea necesario. ¿Te enoja no poder ahorrar? ¿Te enoja la cercanía de las vacaciones? ¿Te molesta que alguien más gaste dinero?
  3. Para cada renglón de tu lista encuentra un sentimiento que reemplace la palabra enojo. “Me frusta no poder ahorrar”, “Me da tristeza que se acequen las vacaciones”, “Me da pena no poder gastar igual que…”
  4. Liga una acción que evite cada uno de los sentimientos encontrados. “Para no sentirme triste voy a…”

Este ejercicio nos lleva del problema a la acción y ayuda a liberar el sentimiento de enojo que puede terminar haciéndonos daño. ¿La ganancia colateral? La verás reflejada en tu cartera.

¿Te animas a cambiar tu enojo por dinero?

Karla Bayly

Para saber más acerca del manejo de sentimientos puedes leer

Inteligencia Emocional, Daniel Goleman

Si tienes hijos, te recomiendo uno de mis libros “de buró”

La Inteligencia Emocional de los Niños, Lawrence E. Shapiro

Mis blogs favoritos de Finanzas Personales en español:

Pequeño Cerdo Capitalista, Vivir como Reina, El Camino Amarillo, El Peso Nuestro, Blog y Lana, Rico y Feliz, Mente Millonaria, Previsión Financiera