La franquicia no lo es todo

franquicia1Cerca de casa, en una plaza comercial de rentas bastante elevadas, se encuentra una franquicia de helados. A menos de un año de su inauguración, la inversión en instalación y decoración del local ha sido dinero tirado a la basura por el deterioro que éste muestra.

Mientras el solitario empleado del local acompaña sus horas de inactividad con una ruidosa televisión cuya antena (cable de por medio) cuelga de un extremo de la pared, dando al traste con el ambiente zen que el dueño pretendía lograr, la mugre de los asientos me invita a permitir que mis hijos tomen su helado dentro del auto aún a riesgo de terminar lavando vestiduras.

Las pocas ventas que el negocio genera son ingresadas aleatoriamente en la caja registradora: unas sí y otras no. ¿Y el dueño del negocio? En cualquier otro lugar, menos ahí. Éste es un negocio que no necesita de análisis financiero. Es obvio que sus días están contados.

Buscando una nueva fuente de ingresos, son muchos los aspirantes a empresario que deciden adquirir una franquicia. Comprar una marca y un manual de operaciones promete el blindaje contra el fracaso empresarial. Sin embargo creo que en cada contrato de franquicia hay una clausula que debería ser incluida: “Al ojo del amo, engorda el caballo” Así es mí estimado futuro empresario, salir de compras a una expo de franquicias no es todo el análisis que tu inversión necesita.

La salud financiera de un negocio requiere que el empresario dedique tiempo a éste. No se trata de comprar “la franquicia para la que me alcanza” pues si no existe gusto, conocimiento o experiencia en el giro es difícil que decidamos empeñar nuestro tiempo en el mismo.

Además de asegurar que las proyecciones de ingresos son realistas, se cuenta con la capacidad de hacer frente a la inversión inicial y requerimientos de capital posteriores y que se está iniciando una relación de negocios con una empresa seria, adquirir una franquicia será una forma inteligente de generar riqueza siempre y cuando, antes de firmar cualquier contrato, seamos capaces de contestar algunas preguntas:

¿Entiendo el giro del negocio? Confieso, por ejemplo, que en mi caso sería absurdo ser dueña de un taller mecánico cuando soy incapaz de abrir el cofre de mi auto por mí misma. Si es algo que no me interesa entonces no vale la pena invertir ahí.

¿Dispongo del tiempo suficiente para supervisar la operación del mismo? Pocos son los negocios que pueden dirigirse a distancia. Si mi trabajo de oficina ocupa todo mi tiempo es difícil que pueda estar disponible cuando el negocio así lo requiera.

¿Estoy dispuesto a pasar el tiempo que sea necesario en un local de helados/tacos/lavado de autos/flores? Son muchos los empleados que acuden a recibir un salario haciendo un trabajo que les disgusta ¿quién querría comprar para sí mismo un trabajo que detesta?

Ser empresario requiere de vocación y pasión por lo que se hace. ¿Has pensado tú en algún negocio en el que te gustaría invertir tu tiempo y tu dinero?