Nadar contra la corriente

nadando contra corrienteNo me gusta el fútbol. Alguna vez intenté jugarlo y al primer balonazo huí de la cancha. Pasar 90 minutos frente al televisor tratando de enviar señales telepáticas a los jugadores para que sigan mi estrategia me parece una pérdida de tiempo y jamás pagaría el viaje a otro país con la única finalidad de conocer sus estadios de fútbol. Pero ese es solo mi punto de vista.

¿Cuántas veces nos empeñamos en ser quien tiene la razón y nadamos contra la corriente? Nos peleamos, quejamos y sufrimos tratando de demostrar que somos poseedores de la verdad absoluta y pocas veces nos cuestionamos sobre la conveniencia de lograr demostrar nuestra superioridad. Iniciar discusiones sin un objetivo definido y la posibilidad de una ganancia real solamente nos desgasta. De ahí la importancia de “saber elegir nuestras batallas”

¿Qué ganaría yo si lograra convencer a millones de mexicanos sobre lo loco que es paralizar al país media mañana para ver un partido inagural y depositar sus esperanzas como país en un equipo de fútbol? La satisfacción de imponer mi punto de vista no se compara con la alegría colectiva de quienes sueñan con poder ondear una bandera alrededor del Angel de la Independencia, La Minerva, La Macroplaza, La Plaza de Armas o cualquier otro lugar que implique festejo y aglomeraciones a las cuales, por cierto, también soy alérgica.

Además ¿qué hay del punto de vista de los demás? El hecho de que no pueda yo apreciar una jugada sublime en la cancha o admirar una pintura de Picasso habla más de mi falta de capacidad para apreciarles que de la falta de sentido común de alguien más. Abrir nuestra mente e intentar mirar la situación desde otro ángulo nos abre a un abanico de posibilidades. Después de todo, mi punto de vista es eso, solamente un punto.

Las mayores victorias no son las que se obtienen contra un oponente sino en las cuales logramos vencernos a nosotros mismos. En el fútbol, en nuestro trabajo, en el manejo del dinero quizá sea a veces más importante no ganar la discusión sino obligarnos nosotros mismos a explorar nuevas posibilidades. Escuchar y respetar el punto de vista ajeno abre enormes posibilidades para el diálogo y así generar acuerdos.

Salir del “yo gano – tú pierdes” puede colocarnos en una mejor posición “yo gano –tú ganas” haciendo de nuestras relaciones y negocios algo mucho más productivo. Por mi parte entonces puede el mundo entero  disfrutar de horas y horas de fútbol mientras bailan el Waka-Waka que yo disfrutaré viéndolos contentos. ¡Vamos México!

Karla Bayly

3 comments for “Nadar contra la corriente

  1. junio 11, 2010 at 5:58 PM

    Toing! no lo había visto así, es cierto, uno hace berrinche de a grátis, el otro día un amigo indignado decía: ¡solo en este país pasa que un Dr. en Ciencias gana menos que un futbolista!; es una frase a la que he venido dando vueltas y creo que no, no es el único país, pero también la diversión es importante en la vida, no todo es ser oficinistas-corporativos-serios-importantes; no todo son quejas, a veces también hace falta dejar la frugalidad y darse un gustito, quizá comprar ese queso caro que nos encanta, pero que hace años no probamos; quizá reírnos a carcajada batiente de un chiste; quizá darnos dos horas para ver el fut, demasiado trabajamos y nos preocupamos el resto del año =) (se nota que me hace falta escribir ¿no? XDDD)
    .-= SandyGallia´s last blog ..5 de Junio =-.

  2. centaurodavid
    junio 24, 2010 at 2:39 PM

    buen tema
    creo ke si hubiera campeonatos mundiales en ciencias, en arte, en tecnologia, en cocina, ademas de los de futbol y ademas se generara tanta lana pues habria muchas mas estrellas, ademas de las del futbol, y asi llenariamos mas figuras en las cuales identificarnos o endiosarnos, pero creo ke aun sin tener esos campeonatos mundiales, sabemos kien es bueno en tal o cual actividad, aunke se atasken los medios de tanto futbol

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