Una vida imperfecta en un mundo perfecto

rumiando problemasVivimos rodeados de cosas perfectas a las cuales debemos adaptarnos. Para tener una vida perfecta necesitamos el trabajo perfecto, la casa perfecta, la pareja perfecta, la educación perfecta, entrar en la talla de pantalón perfecta y ser padres perfectos. Y para muestra basta un botón, el de tu navegador de internet, cuando busques: Como ser “X” perfecto.

¿Y a los que no encajamos en esos moldes de perfección? No importa lo mucho que lo intentemos, algo no será perfecto y ello nos conduce a un estado de insatisfacción y frustración que manejamos quejándonos de aquello que no funciona.

Quejarnos no es malo, el problema es que nos roba energía y no nos lleva a una solución sino que permanecemos anclados al problema. Alguien me explicó que la frase “rumiando el enojo” se asimilaba a la forma en que las vacas podían estar por horas masticando montones de pasto sin pasarlo al estómago. ¿Hay alguna situación que te moleste solo de recordarla? Quizá sea tiempo de dejar de “rumiarla” y encontrarle solución.

Como coach tengo la fortuna de trabajar con personas de las que siempre aprendo. Durante las primeras sesiones con una de mis clientes, ella me compartió su fórmula para dejar a un lado las quejas y evitar perder energía en los problemas enfocándose en las soluciones y consiste en detectar las muchas veces que inconscientemente nos colocamos en este estado.

Ella me permitió compartirlo aquí en el blog y su método consiste en utilizar una pulsera/banda en la muñeca, la cual cambia de mano cada vez que se escucha a sí misma quejándose o en un estado negativo. Cuando la cambia de mano se da un recordatorio mental acerca de la importancia de enfocarse en soluciones y continua lo que estaba haciendo.

Su experiencia comenzó cambiando la pulsera infinidad de ocasiones en un mismo día. Conforme aprendió a escucharse no solo logró mantener la pulsera en el mismo lugar, sino que notó que experimentaba menos cansancio y sus días pasaban con un mucho menor número de contratiempos. El cambio no solo fue visible para ella sino para las personas con quienes colabora y convive.

La magia no está en la pulsera, sino en aprender a escucharnos a nosotros mismos y evitar drenar nuestra energía. Esta pequeña “ancla” nos ayuda a formar el hábito para enfocarnos en soluciones positivas. Es un ejercicio que puede beneficiar a cualquier persona.

Aprender a ser imperfectos en un mundo que también es imperfecto nos libera de una enorme presión. Buscar la solución dentro de nosotros se vuelve mucho más productivo que esperar soluciones externas. ¿Te animas a dejar de pertenecer al club de los rumiantes?

Karla Bayly

Pd. Agradezco enormemente a @gfriasr por la generosidad de compartir su experiencia y la maravillosa actitud positiva que muestra en cada una de nuestras sesiones.

2 comments for “Una vida imperfecta en un mundo perfecto

  1. Carlos Yeverino
    junio 16, 2010 at 10:06 AM

    A final de cuentas el efecto de la pulsera será recordarnos que los pensamientos negativos no son parte de nosotros, o funcionará como alarma para no interiorizarlos, es curioso pero así funcionamos.

    Gracias y saludos!

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