Pecadillos de supermercado

ahorrar en el supermercado¿A quién quiero engañar? Ir al supermercado con una lista de compras y apegarme a ella por completo podrá ser muy sano para mis finanzas… pero también es una tortura cuando recorro los pasillos y tantos productos me susurran con voz seductora “llévame contigo”. Frutas fuera de temporada, exóticos aderezos para ensalada y ¡no por favor! productos de limpieza que prometen cumplir con la faena por el solo hecho de abrir la tapa. Lo cierto es que termino sucumbiendo a la tentación y colando a más de un pasajero al carrito de compras.

Ayer, en una especie de catarsis, di rienda suelta a mi impulso y puse en el carrito cuanto producto se me antojó. Fue agradable ir con tantas marcas y empaques nuevos por los pasillos hasta agotar el espacio y tiempo disponibles. A punto de terminar la aventura iba hacia la caja registradora cuando, de pronto, tuve un momento de lucidez, suficientemente largo como para analizar lo que estaba comprando. El precio no era el tema principal sino ¿lo voy a usar de inmediato? ¿Tengo algo similar en casa que deba consumir antes de acumular “inventarios”? ¿Con qué o cómo lo voy a cocinar? De pronto muchos de mis nuevos amigos dejaron de ser atractivos y hubo otros que pasaron la prueba desbancando a mis compras habituales.

Después de la purga al carrito de compras, pasé a la caja registradora donde descubrí, gratamente, que pagué una cantidad por debajo del promedio acostumbrado. Mi nada científica conclusión es que, al darme permiso de llevar “productos prohibidos por la lista” eliminé otras cosas que no necesito o que van a permanecer meses en espera de ser consumidos convirtiéndose en mis pecadillos de supermercado.

¿Recomiendo replicar esta terapia de supermercado? Creo que no. Además de consumir demasiado tiempo, el sentido común me dice que nos convertiríamos en clientes non-gratos del establecimiento (por tanto desacomodo) y no me agrada la idea de hacer compras con disfraz o recorrer la ciudad en busca de nuevos supermercados. Lo mejor, en mi caso, es hacer el súper por teléfono, ahorrando tiempo y sin exponerme a tentaciones mercadológicas.

Lo que sí recomiendo, en el supermercado y en cualquier otro ámbito de nuestra vida, es el darnos permiso de ser flexibles, romper las reglas de vez en cuando y probar nuevas opciones. Apegarnos en exceso al “debe ser” puede terminar saboteando el objetivo inicial (yo hago listas de súper para no gastar de más y al final termino haciéndome trampa y comprando en exceso). Los viajes largos no tienen que convertirse en tortura. Hacer paradas de descanso en el camino quizá nos demore un poco pero definitivamente llegaremos con mejor cara a nuestro destino.

Mis pecadillos de supermercado son una de las causas para desviarme de mi meta financiera ¿Sabes cuáles son tus pecadillos saboteradores?

Karla Bayly

12 comments for “Pecadillos de supermercado

  1. agosto 9, 2010 at 6:45 AM

    ¡Dios! La tienda de la esquina… antes vivíamos en una zona en la que para ir a la tienda había que atravezar un parque, o cruzar una avenida enorme y eso nos obligaba a reducir nuestras idas a la tienda, ahora tenemos una tienda en la esquina (vivimos a dos casas de la esquina) y se gasta como no tienes idea U_U

  2. ANA
    agosto 9, 2010 at 9:22 AM

    Hola
    A mi también me pasó una vez que no llevaba lista y llené el carrito del súper de muchas cosas, y antes de formarme en la caja pensé que me iba a salir del presupuesto entonces fui por otro carrito vacío y me puse a examinar nuevamente y coloqué en el nuevo carrito aquello que si necesitaba, me quedé con la mitad de las cosas y gasté menos del presupuesto. Sin embargo el ejercicio requirió mucho tiempo y qué pena con los empleados de la tienda que tuvieron que acomodar todo otra vez en su lugar =(

  3. agosto 9, 2010 at 1:06 PM

    Me pasa algo similar… Tomo nota de la catársis para aplicarla al menos una vez…
    .-= Guapóloga´s last blog ..Pelo para el otoño 2010 Parte 1 =-.

  4. sangarser
    agosto 9, 2010 at 2:19 PM

    Mis pecadillos?… Chocolates, no puedo dejar de comprar, puedo almacenarlos sin importar si me los voy a comer en una semana o en un mes. El problema es que cuando compro para el mes, me los acabo en menos de una semana…

  5. Hluot Firthunands
    agosto 12, 2010 at 8:58 AM

    Libros y musica.

    Tengo libros para leer los proximos 5 años, incluso si dejara de trabajar y me dedicara solo a leer.

    Tengo musica para escuchar durante 6 meses 24 horas al día sin repetir una sola composición.

    Y aun así sigo comprando libros y musica.

  6. agosto 18, 2010 at 10:13 AM

    Hola Karla,

    Pues entre que estoy tratando de bajar de peso y que estoy buscando algunos gadgets para eficientar algunas actividades te puedo decir que me la paso comprando aparatos de ejercicio y cosas muy caras, y el problema es que se ha vuelto un asunto compulsivo, espero que se me calme un poco porque siento que ya tengo todos los instrumentos necesarios.

    Saludos

    Omar Carreño

  7. agosto 18, 2010 at 10:15 AM

    Hola Karla,

    Te cuento que entre que estoy tratando de simplificar mi vida, creo que la estoy complicando más, y he estado comprando algunas cosas que sé que me hacían falta como ropa, aparatos de ejercicio y algunos gadgets, pero se ha vuelto ya una cuestión un poco obsesiva y estoy descuidando mucho otros aspectos.

    Todo sea por la buena vida amiga.

    Saludos

    Omar Carreño

  8. linda
    septiembre 7, 2010 at 12:07 PM

    Hola, me encantó tu artículo, pero por qué no escribes más seguido. Siempre son de gran ayuda.
    Mis pecadillos saboteadores son comprar maquillaje que ni siquiera uso, pero de distintas marcas y mantenerlos ahí. Saludos

  9. admin
    septiembre 9, 2010 at 12:23 PM

    Gracias Linda. Te comento que me encantaría escribir más seguido, pero hacerlo tendría dos efectos: comenzaría a escribir “cualquier cosa” solo por llenar el espacio, es decir, no siempre tengo algo que considere que a ustedes pueda servirles y la otra es que dejaría de dedicarle tiempo a mis otras prioridades, hijos, familia, casa y trabajo haciendo cierto el dicho de “en casa del herrero, azadón de palo”

    Mientras ustedes sigan visitando y comentando, y yo pueda aportar algo que mejor la relación de las personas con el dinero, por aquí nos leemos. Un abrazo!

    Pd. Yo también solía comprar maquillaje de forma compulsiva. Desde hace tiempo dejé de comprar para acabar “las reservas” y ahora compro cuando necesito y de la marca que me encanta (que no necesariamente es barata) pero me funciona de maravilla.

  10. septiembre 19, 2010 at 6:24 PM

    Hola Karla. Me encantó el post.
    Yo aplico la misma técnica desde que empecé a notar que buena parte de mis compras semanales se echaban a perder o simplemente se vencían sin darme tiempo de consumirlas. La lista no sólo permite controlar los impulsos – muy relevantes cuando caminamos por la góndola de un supermercado – sino también gastar menos y no desperdiciar (concepto que se ha vuelto especialmente relevante para mí). Apoyo al cien por ciento la idea de darnos un “gustito” y romper las reglas de vez en cuando, pero siempre pensando que “romper la regla” no se convierta en la nueva regla.

  11. admin
    septiembre 23, 2010 at 3:21 PM

    Así es, “esos” pecadillos ponen en peligro nuestras buenas intenciones. Lo bueno es identificar al enemigo y así podemos atacarlo de forma más certera. Saludos!!

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