Ahorrar para no malgastar

seguro de casa fondo emergenciaLa semana pasada compré un seguro de hogar y con ello reduje considerablemente la posibilidad de malgastar nuestro fondo de emergencias. Con esta adquisición y otras coberturas que tenemos contratadas como familia, además de conocer el monto casi exacto de lo que necesitamos para cubrir nuestras necesidades mes a mes, es poco probable que lleguemos a la etapa de “pasar aceite” financieramente hablando.

No, no somos ricos. Mi código postal no tiene pedigree y nuestros autos jamás causan envidia. No hemos cruzado el charco en la última década y cuando voy al supermercado siempre busco las ofertas. Si crees que este nivel de tranquilidad se logra solo ganando mucho dinero tal vez  debas seguir leyendo.

Las historias de grandes deudas o enfermedades que hicieron perderlo todo no comenzaron con un salario de pocos ceros sino con la falta de previsión y nulo interés hacia mirar adelante. Existen personas que ganando muy bien se encuentran ahogadas en deudas y basta mirar los periódicos para ver que las enfermedades y los desastres naturales no respetan ningún currículum.

Un buen punto para comenzar es el construir un fondo de emergencia. Pero antes de que te decidas entre ahorrar tres o seis meses de tu sueldo y pases noches de insomnio tratando de decidir si el colchón es el mejor lugar para guardar tu dinero (no porque ahí sea el lugar, sino porque habrás de ponerlo en una cuenta que sea de fácil acceso aunque no produzca grandes rendimientos) es necesario que reflexiones acerca de cuáles pueden ser los “imprevistos” de tu vida y así tratar de minimizar el riesgo/posibilidad de reducir el monto de tu fondo de emergencias. Recuerda que los viajes a la playa o el regreso a clases no entran en esta categoría.

¿Cómo funciona? Si alguna vez has estado en un hipódromo sabrás que para ganar dinero no apostarás al caballo más elegante, sino a aquel cuyas estadísticas lo conviertan en posible ganador. De la misma forma, en base a tus necesidades y probabilidades de quedar sin empleo, accidente o enfermedad asignarás un monto que las cubra en tu fondo de emergencias. La mejor forma de motivarte para crear dicho fondo de emergencias es transformarlo de un concepto abstracto a una posibilidad real, asignando montos específicos y convirtiéndolo en una meta meta alcanzable.

Algunos ejemplos:

-¿Pondrás dinero para un posible ingreso al hospital o sólo el necesario para cubrir el deducible de tu seguro médico? ¿Has tenido buenas experiencias con la seguridad social y por ende no debes presupuestar este rubro? Adelante. No se trata de adquirir “seguritis aguda” sino de saber en dónde estamos parados y cuánto debemos asignar en nuestro fondo de emergencia.

-¿Tendrás que reemplazar tu coche en caso de robo o solo pagarás el deducible de tu seguro de auto? Quizá no sea tan costoso reemplazar tu auto pero basta mirar por la ventanilla para mirar el número de autos carísimos que circulan a tu lado y cuyo reemplazo sí podría llevarte a la quiebra.

-Si pierdes tu empleo ¿qué gastos deberías continuar realizando y cuáles suprimirías? Seguramente hay diversiones o placeres que podrían suspenderse en época de vaca flacas. ¿Cuánto tiempo estimas que te tomaría encontrar un nuevo empleo? Multiplica tu presupuesto mensual por ese número e inclúyelo en tu fondo de emergencias.

Planear y presupuestar nos ayuda tanto a vivir más tranquilos como a no gastar en sobreprecios, intereses de crédito o reposición de bienes que un seguro habría cubierto.

Es sorprendente lo barata que la previsión puede resultar. Saber que en caso de un desastre o la visita de los amantes de lo ajeno, podré reponer los contenidos de mi casa, sí tuvo un precio y no llegó a $1,000. No hay que ser millonario para dormir tranquilo ¿o sí?

Para saber más de previsión y sus costos te recomiendo dar clic aquí

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Karla Bayly