Envidia, pecado capital para tus finanzas

Este texto es parte de la serie “Pecados Capitales para tus Finanzas” en la que participamos, en orden de aparición, los blogs: Vivir como Reina y gastar como Plebeya, Cabrona y Millonaria, El Peso Nuestro, Previsión Financiera, Blog y Lana, Pequeño Cerdo Capitalista, Coaching Financiero y El Camino Amarillo.

Dinero, envidia, pecados capitales finanzasLa envidia, desear lo que otros tienen es un sentimiento que nació junto con el ser humano. Hannibal Lecter en “El Silencio de los Inocentes” la describe magistralmente cuando dice que comenzamos a envidiar aquello que vemos todos los días… hasta que en algún momento simplemente deseamos poseerlo. Y es que, aquí en confianza, ¿quién no ha deseado alguna vez lo que los otros tienen?

La envidia nos afecta el alma y la cartera. Imagino que en la época de los cavernícolas envidiar algo y decidir poseerlo requería agarrar a garrotazos al vecino de la caverna de enfrente hasta dejarle inconsciente y así arrastrar la nueva posesión a la caverna propia. Eso debe haber sido agotador y además requería algo de valor por aquello de que el envidiado decidiera defender su pertenencia. Por cuestiones prácticas, digamos que era difícil pecar.

Pero ¿qué sucede hoy cuando los bienes se producen en serie, están a nuestro alcance vía Ebay y además existen las tarjetas de crédito? Cualquiera puede caer en la tentación. Tentación que es acentuada por la publicidad que nos bombardea mostrándonos lo felices que otros son cuando consumen X o Y. O lo que es peor, que apela a nuestra inseguridad para convencernos de que gastando en ese producto vamos a lograr ser la envidia de los demás. Envidiamos, compramos, nos endeudamos y, como dicen las abuelas, en el pecado llevamos la penitencia.

¿Cómo evitar caer en la tentación? Entendamos que la envidia lleva implícita la creencia de que lo que el otro tiene le otorga felicidad, despertando en nosotros el deseo de emularlo. Sentimos tristeza por el bien ajeno proyectando así nuestras propias carencias. Pero ¿es cierto que la felicidad se compra? Si un cuerpo perfecto o pilotear tu propio avión lo fuesen todo, entonces las clínicas de rehabilitación de celebridades estarían vacías ¿no lo crees?

Antes de fijarnos en el césped del vecino deberíamos mirar mejor nuestro propio jardín y encontrar qué es lo que podemos hacer para embellecerlo. Lo que verdaderamente envidiamos de otros no se compra en las tiendas y el precio no se marca en etiquetas. Encontrar los propios vacíos y trabajar en ellos es una de las mejores decisiones financieras. Dejar de sentir envidia mejora el cutis, el humor y adelgaza los estados de cuenta de tu tarjeta de crédito. Recuerda que la felicidad no viene de lo que nos ponemos, sino en lo que llevamos dentro.

Karla Bayly

El siguiente pecado capital para tus finanzas es la Soberbia. Dale clic aquí para leer lo que Roberto Morán, editor de Dinero Inteligente opina al respecto.

10 comments for “Envidia, pecado capital para tus finanzas

  1. junio 10, 2011 at 10:24 AM

    Ando en el rol de los 7 pecados, están buenísimos! 🙂

    Respecto a la envidia… creo que afecta mucho las finanzas pues nunca falta el que quiere un coche (inserte deseo aquí) igualito al del vecino, aunque sus ingresos sean menores.

    Saludos!

  2. Adriana
    junio 10, 2011 at 11:22 AM

    Karlita Bayly tienes toda mi admiración.. me encanta este blog!

  3. Mauricio Priego
    junio 10, 2011 at 12:58 PM

    Muchas veces perdemos tanto tiempo quejándonos del aparente éxito de otros y justificando porqué no lo tenemos, que perdemos oportunides que pasan frente a nosotros. Lo importante es enfocarse en tus propias iniciativas. ¡Excelente serie de artículos! Gracias por publicarlos.

  4. junio 10, 2011 at 10:52 PM

    Ser competitivos puede ser saludable mientras se conserve en control y se aprende a elegir las batallas, pero bien dices, la mejor inversión es trabajar en nuestros propios vacíos.

    Excelente reflexión, sigo el tour 😉

  5. junio 11, 2011 at 8:30 AM

    El pasto parece ser siempre verde con el vecino de enfrente! Y a lo mejor así es, pero uno nunca sabe cuánto le esta costando, y si lo puede pagar o no.

    Y como bien dijo Guapi, primero hay que trabajar en los propios vacíos internos, antes de siquiera voltear afuera.

    Excelente reflexión.

  6. Antonio mares
    junio 25, 2011 at 11:58 PM

    Envidia no es uno de mis problema, no deseo lo del otro, deseo vivir como los otros, sin tener que quitarse para yo tenerlo. mas bien seria estar al mismo nivel

  7. junio 29, 2011 at 11:25 AM

    Hola Karla. Como ya es costumbre, tu artículo es muy bueno, pero quiero aprovechar para hacerte notar un pequeño error de escritura en una de las frases del mismo: ( ¿es cierto es la felicidad se compra? ) al parecer escribiste ‘es’ en lugar de ‘que’. Si gustas puedes eliminar el comentario.

    Saludos.

  8. Karla Bayly
    junio 29, 2011 at 7:31 PM

    Jesús,

    Gracias por hacerme notar el error. Ya esta corregido. Saludos!

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