Dinero y generosidad

ser generosos sin sabotear metasNo se necesitan grandes sondeos estadísticos para saber que para muchas personas el aguinaldo se evapora entre fiestas y regalos porque es la época de compartir. Otros tantos, padres de familia, viven en la frontera del imposible por la necesidad de dar a los hijos todo lo que se puede (y lo que no se puede también), después de todo ¡para eso los trajimos al mundo! Y en cada familia existe el banco sin intereses, también conocido como el familiar al que todos le piden y nadie le paga que en el fondo (y también en la superficie) está convencido de que su generosidad le está pavimentando el camino al paraíso.

Mas allá de nuestra obligación de dar/donar parte de nuestro ingreso para quienes poco tienen, en el chip de nuestras creencias acerca del dinero, traemos programado eso de que quien logra la estabilidad financiera pero no lo está compartiendo con las personas a su alrededor es un egoísta acumulador y la persona menos generosa (y más vil) de este mundo. Pero, ¿te has cuestionado alguna vez en dónde queda el límite de esa generosidad que compra pases exprés al cielo de los justos?

La generosidad significa dar sin esperar recibir algo a cambio, ni más ni menos. Comencemos diciendo que el “sin esperar algo a cambio” significa que cuando doy no tengo que estar pensando en irme al cielo, evitar que hablen mal de mi, ganarme la cabecera de la mesa en la cena de navidad y ni siquiera la satisfacción de haber ayudado al otro. ¿Así o más claro?

Vayamos más allá ¿qué hay de la generosidad hacia uno mismo? Después de todo,  también sabemos que “hay que amar al prójimo como a uno mismo” Y repito: “como a uno mismo” no más que a uno mismo, ni menos que a uno mismo. Así que “mi mismo, vamos queriéndonos un poquito ¿no?” El dinero no es sucio, ni malo, ni bueno ni bonito. El dinero es una herramienta que satisface necesidades y cumplir con esas necesidades (las verdaderas, no las inventadas por los mercadólogos) es el primer paso para construir una autoestima sana, es decir, querernos.

No rechaces al próximo que llegue a pedir pan a tu puerta bajo este argumento (para eso esta el donar) pero sí evita sabotear lo que has alcanzado debido a creencias erróneas con respecto a la prosperidad. Cada uno de nosotros tiene claro, o debería tenerlo, cuáles son esas necesidades básicas que satisfacer. Deja de meterle cuchillo al enganche de tu casa o sangrar tu fondo de retiro por pagar las fiestas de alguien más o con la creencia de que tener un fondo de emergencia te obliga a desbordar de generosidad hacia otros.

Piensa también que hay muchas formas de ayudar que no necesariamente tienen que ver con repartir dinero. La generosidad tiene que ver ayudar a los otros con su carga, no cargarla por ellos y menos aún sentirse culpable por no hacerlo. Recuerda que, hablando de finanzas sanas, aplica la máxima del avión “póngase usted primero la mascarilla de oxígeno y después auxilie al pasajero de al lado” ¿Qué opinas? ¿Has saboteado alguna meta por sentirte no generoso con alguien más?

Karla Bayly

6 comments for “Dinero y generosidad

  1. Maiiieee
    julio 15, 2011 at 11:30 AM

    Totalmente de acuerdo, a mi me pasa muy muy seguido, mi esposo es quien tiene mejor ingreso entre sus hermanos y con frecuencia nos tratan como quienes deben ayudarlos a todos en sus necesidades, y no llegue el dia en que no tenemos, porque todos van contra mi, es que de seguro ella lo manipula y no le deja darnos!!! siendo que yo trabajo tambien y trato de organizar los ingresos y desbarato mis presupuestos cuando ellos requieren algo… es muy muy estresante pero ahora que te leo, veo que nosotros fomentamos ese mal hábito, empezando por sentirnos responsables de los demas y permitiendo a los otros que no resuelvan sus problemas

  2. Jaime V
    julio 15, 2011 at 11:43 AM

    Hace tiempo que no reflexionaba sobre la generosidad, compartir y ayudar. Lo que mencionas tiene un aspecto cultural intrínseco en el mexicano, por la religión, la educación en casa y escuela. El aspecto emocional que mencionas se me hace importante, del querernos, y de querer a los otros ‘igual’ que uno mismo, para poder desarrollar el aspecto generoso de uno.

    A partir de mi matrimonio, empecé a migrar hacia la máxima del avión, no creo que haya saboteado alguna meta ni antes ni después debido a mi sentimiento no-generoso. No es que no lo sea, pero hasta para eso tengo mi presupuesto! d=

    Un saludo

    Jaime

  3. Karla Bayly
    julio 15, 2011 at 8:32 PM

    Gracias por comentar. Sé que no es un tema sencillo. De hecho, en cuestiones de dinero no hay blancos o negros sino que cada uno de nosotros matizamos de acuerdo a la forma en que nos relacionamos con éste. La idea de presentar estos textos es invitar a la reflexión para que analicemos si estamos llevando nuestro barco hacia el puerto correcto.

    Saludos!

  4. Julio
    julio 20, 2011 at 11:28 AM

    Hermosa redacción Karla, felicidades, gracias por mantenerme en tus contactos

  5. Hluot Firthunands
    julio 21, 2011 at 2:43 AM

    Hola:

    Nunca he saboteado una meta para darle dinero a alguien. En todo caso, cunado alguien necesita dinero, trato de negociar que haga algo a cambio. La última vez fué mi mamá a principios de año y ahora tengo un bonito mantel tejido con ganchillo.

    Lo importante no es solo dar, es preguntar que está dispuesto a dar la persona a cambio. Yo lo veo como una negociación.

    Saludos

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