Domando a la compradora que vive en mí

como controlar compras impulsivas¿Cómo acomodas todo lo que quieres dentro de lo que puedes gastar? Porque eso de que “todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar” parece una gran mentira cuando hablamos de deseos y presupuesto.

Este pensamiento me asalta con mayor frecuencia de la que me gustaría admitir. Cada vez que me llegan las ofertas de cierta tienda especializada en cocina gourmet paso tiempo suspirando entre tanto utensilio que promete convertirme en la envidia culinaria de amigos y extraños, y ayer que pasé por las irresistibles ofertas de cierta tienda departamental, las ganas de convertirme en “Totalmente Palacio” competían ferozmente con “Totalmente.. fuera de mi presupuesto”

Domar al comprador compulsivo que vive en cada uno de nosotros no es cosa fácil y se necesita algo más que entrenamiento zen para poder resistir el deseo de comprar. Quizá lo que me hace fuerte en esos momentos de debilidad es recordar el poco tiempo que tuve para preparar las últimas cenas de amigos y aceptar que muchos de los utensilios de cocina que tengo no han visto la luz más tiempo del que deseo admitir. El hecho de comprarlos no significa que los usaré. Por otro lado, sé que comprar ropa sin necesitarlo, por muy hermosa y barata, comprometería otros gastos que se aproximan para cerrar el año. ¿Compro? Sí, pero sabiendo hasta cuanto puedo gastar me ayuda a ser más consciente y comprar aquello que en realidad voy a disfrutar y que no sabotea otros planes.

Decirnos la verdad acerca de nuestra situación financiera puede ser el aceite que ayuda a acomodar los deseos dentro del presupuesto. Desafortunadamente la verdad no siempre agrada y muchas veces incomoda, pero este es uno de los casos donde mejor aplica la cita: “la verdad nos hará libres”… libres de deudas, libres de angustias, libres del acoso de cobradores y también libres para vivir la vida que elegimos vivir.

Así que si también te sientes, como yo, tentado por ese comprado interno, quizá te sirva tomar un momento para sumar todos tus compromisos financieros (casa, alimentos, servicios, escuelas, pago de deudas, etc.), restárselos a tus ingresos y en base a ello descubrir la verdad acerca del tamaño del jarrito en donde tendrás que acomodar todos tus deseos. En pocas palabras: tener un presupuesto te permite conocer el espacio en donde puedes acomodar esos deseos por comprar. Comprar no es malo, hacerlo a ciegas de tu salud financiera sí lo es.

Y, por favor ¡qué termine pronto la temporada de rebajas!

Karla Bayly

1 comment for “Domando a la compradora que vive en mí

  1. Said
    agosto 1, 2011 at 2:31 PM

    Hola Karla.

    Me gusta mucho que compartas con nosotros lo que te sucede ya que eso nos ayuda a seguir luchando y pues a no sentirnos tan solos en el camino. Lo digo, porque en dado momento se podría pensar que ustedes los financieros no tienen esa clase de deseos y son infalibles a todo en los asuntos del dinero.

    En mi caso me pasaba mucho lo mismo antes, pero ahora no tanto. Claro que es bien difícil para mi de pronto superar una tentación. Hay que estar siempre alertas porque en un momento de debilidad podemos arruinar muchas cosas.

    Por último, a donde se puede conseguir tu libro con envío gratis y autografiado, jaja.

    Gracias.

    Saludos

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