Dale, dale, dale… pero no a tu aguinaldo

No quiebres tu aguinaldoHoy arranca el maratón Guadalupe-Reyes y con éste la época más peligrosa para tus finanzas ya que, aún siendo ateo confeso, no podrás resistirte a festejar la llegada del Niño Dios con múltiples convivios navideños, posadas, intercambios de regalos, llegada de Santa Claus (para chicos y grandes) y terminar con una gran cena familiar.

No, no te voy a decir que te encierres en tu casa bajo siete llaves ni que te conviertas en el Grinch más grande de tu colonia o ciudad. Si nada te llevarás cuando te marches, entonces ¿por qué no pasar buenos momentos en compañía de familia y amigos?

Lo que sí  hay que cuidar es que éstos festejos no se conviertan en tu pesadilla de los próximos seis meses (en el mejor de los casos) y que el dinero que destines a estas celebraciones sea realmente dinero bien empleado del cual dispones sin recurrir al sobreendeudamiento que acompaña el no saber decir “No” y a la poca previsión de los gastos. Si cada año llega la Navidad, ya va siendo tiempo de que aprendas a disfrutar ahora sin tener que sufrir en enero…febrero…marzo….etc. ¿No lo crees?

Para disfrutar estas fechas lo sensato es no atacar las tiendas sin un plan de compra establecido. Te sorprenderás de la forma en que tu gasto en regalos se mantiene bajo control si llevas una lista de personas, regalos que podrían ser buena opción y cuánto estás dispuesto a pagar por cada uno de ellos. Ir a “ver que regalo encuentro” es la mejor receta para el desastre de tus finanzas.

Evita también ir cansado, con hambre o poco tiempo porque terminarás gastando de más y eligiendo lo primero que encuentres. Compara precios y asegúrate de estar pagando las cosas en su justo valor. Otra opción es recurrir a los cada día más comunes certificados de regalo para que el receptor lo utilice en enero cuando llegan las rebajas y puede obtener mayor valor por el dinero que le regalas amén de elegir algo que verdaderamente le guste.

Para las cenas, elimina la creencia de que si tu ensalada de manzana no tiene piñón ($700 kg) o el Bacalao no es directamente importado del mejor puerto en el país Vasco entonces no es Navidad. Una buena cena depende del ambiente alrededor de la mesa no del costo de los ingredientes. Hay cenas deliciosas que puedes cocinar buscando opciones de bajo costo. Una mesa bien puesta, la armonía entre los comensales y el propósito de pasarla bien son garantía para pasarla de maravilla.

Algo que puede ser tan divertido como abrir un regalo puede ser el intercambio del “regalo de tus sueños” ¿Cómo funciona? Se trata de concentrarte en cada persona que asistirá a la celebración e identificar cuál es uno de sus sueños: Un viaje, aprender a tocar un instrumento, reunirse con algún ser querido, etc. Elabora algo alusivo al sueño (un dibujo, postal, algún CD y regálaselo como un símbolo de que compartes ese sueño y te gustaría verlo cumplido. Conocer lo que tus seres queridos sueñan y ser cómplice de ellos es mucho mejor que un regalo costoso. Créemelo.

Para finalizar, a menos que seas político, olvídate del “¡Yo invito!” Nadie tiene la obligación de pagar las fiestas de otros y mucho menos si sus finanzas no están en condiciones de hacerlo. Deja las tarjetas en casa, ya que uno de sus mejores trucos es escaparse de tu cartera una vez que has bebido algunas copas. Acude a tus festejos (que no compromisos porque ya dijimos que no hay que comprometerse a gastar) solamente con la cantidad de dinero que presupuestaste. Una vez que has consumido lo que pensabas, será momento de desearle a todos “Feliz Navidad” y regresar a casa. Difícil sí, pero con la práctica podrás lograrlo.

Karla Bayly