¿Cuánto dinero necesitas para ser feliz?

Dinero y felicidadEs imposible comprar felicidad. Filosofía, ética, religión y hasta el sentido común nos dejan claro lo que no podemos hacer con el dinero porque, después de todo, el dinero sirve para comprar cosas y la felicidad no es algo que podemos comprar en preventa y mucho menos en oferta. Sin embargo surgen corrientes de pensamiento y estudios científicos que demuestran que sin dinero suficiente para satisfacer necesidades básicas, el ser humano no puede declararse completamente feliz. Dinero y felicidad… tan cerca y tan lejos.

¿Es posible lograr que ambos términos: dinero y felicidad, coexistan en armonía? Asegurar la cantidad de dinero suficiente para satisfacer necesidades básicas y poder dirigir el esfuerzo hacia fines más elevados pero ¿cuánto dinero es suficiente y cuáles son o quien define esas necesidades básicas? Para encontrar la respuesta tal vez debemos comenzar por des-cosificar la felicidad entendiendo que ésta no se trata de los objetos que poseemos (sin importar lo mucho que los mercadólogos insistan en hacérnoslo creer) sino en el estado que alcanzamos cuando satisfacemos nuestras necesidades internas.

¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste que es lo que necesitas para ser feliz?. Te sorprendería saber que son pocas las personas capaces de dar una respuesta clara a esta pregunta. La respuesta suele ser, la mayoría de las veces una serie de tropiezos que oscilan entre lo que se desea adquirir o sueños largamente acariciados pero nunca puestos en acción.

Te invito a realizar el siguiente ejercicio: Responde honestamente a la pregunta olvidándote de medidores externos y deja de cuantificar lo feliz que serías cuando llegue ese nuevo auto, pagues esa deuda o por fin viajes a un destino exótico uniéndolo a la cantidad de dinero necesaria para adquirirlo. Los medidores externos de felicidad que nos llevan al “nunca es suficiente” ya que siempre habrá algo más grande, más nuevo o más caro que opaque esa primera felicidad alcanzada y hará que el dinero nunca sea suficiente.

Asumirnos como seres humanos únicos implica aceptar que la definición de felicidad personal será diferente para cada uno de nosotros. Encontrarla depende de lograr establecer un medidor interno que nos indique qué es lo que necesitamos alcanzar y cuánto es suficiente. Quizá te sorprenda encontrar que, cuando partimos de necesidades internas, el dinero que se necesita para satisfacerlas resulta no significativo comparado con aquel necesario cuando partimos de satisfactores externos.

¿Cómo establecer esas necesidades internas? Comienza por examinar las áreas de tu vida: trabajo, amistades, pareja, familia, diversión, pasatiempos, espiritualidad, estudios, finanzas, comunidad, etc., y describe lo que te gustaría lograr en cada una de esas áreas y la forma en que se traduce en felicidad personal. Algunas preguntas que pueden ayudarte a clarificarlo son: ¿Qué tan satisfecho me siento en esta área? Y ¿Qué necesita suceder para aumentar mi nivel de satisfacción?

Cuando cambiamos el enfoque del cuánto hacia el qué en cada uno de los aspectos de nuestra vida el dinero, pierde el protagonismo para convertirse en una herramienta, la mayoría de las veces menos poderosa que en un enfoque previo.

La felicidad no está a la vuelta de la esquina, ni tampoco en un cheque al portador sino en la posibilidad de retarnos a nosotros mismos a convertirnos en personas con mayor conocimiento de nuestras verdaderas necesidades y con capacidad de satisfacerlas. Encontrar el punto en que nuestra propia felicidad reside y retarnos a crecer como personas nos pone en un viaje de crecimiento y satisfacción. Sí, el dinero es necesario para lograr estados de felicidad, pero tal vez no necesitamos tanto como creemos.

Recuerda: Toma el control de tu dinero antes de que otros lo hagan por ti

Este texto es una de mis colaboraciones como columnista decomo la revista Dinero Inteligente de Grupo Expansión. Prohibida su reproducción total o parcial.